lunes, septiembre 11, 2006

Contra la resaca, Patata

El fin de semana se me presentaba raro, con un gran vacío de actividades para el viernes y un evento muy importante el sábado: The Official Patata’s Farewell Party. Mis amigos o nos estaban o estaban encerrados estudiando intentando finiquitar sus carreras, así que yo me veía más colgado que un chorizo.

Al salir del trabajo me fui con Dookie y Bonsai a la piscina a tomar los últimos rayos de sol de la tarde. El sol casi ni lo vi en realidad; lo que sí vi fueron las hordas de gayis con bragatanga que lo invadían todo. ¡Que barbaridad! Va a ser que sí que somos un cáncer... ¡Qué proliferación de maricas tostándose al sol!

Luego por la noche me pasé por casa de Claudio a hacerle una visitita y animarle con su estudio, y de paso pues tomarnos unos vinillos para que mi sensación de colgadez se diluyera un poco en alcohol. El caso es que no se sabe muy bien cómo ni por qué, pero me dieron las cuatro de la mañana haciendo manualidades. No, no pajas comunitarias, tíos cerdos, manualidades de verdad. ¿Qué es lo mejor para no tener resaca? Pues la respuesta es muy sencilla: no beber. Y para no beber lo mejor es que Claudio disimuladamente te líe y te ponga a hacer los complementos de su regalo para la fiesta de la Patata.

Claudio se había decantado por la fabricación de una Patata completa en papel maché. Yo nunca había hecho nada de eso y me animé a ayudarle a fabricar un bolso y un zapato para acompañar al conjunto escultórico. La madre que me parió. Nos dieron las cuatro de la mañana pegando papelitos encolados... Al final me quedé a dormir allí porque no estaba dispuesto a chuparme la espera para encontrar un taxi de vuelta cuando ni siquiera había salido, y además que estaba bastante cansado porque estar tan concentrado durante tanto tiempo agota un montón.

A la mañana siguiente (digamos las dos de la tarde) volví a mi casa con la intención de ponerme hacer mi regalo personal. Y ahí empezó el infierno. Todo lo que podía salir mal salió mal.

Mi regalo iba a consistir originalmente en un calendario de osos con un ejemplar horrendo adornando cada mes. Ya tenía bastantes perfiles seleccionados en bearwww y eurowoof, y puedo afirmar que eran fastuosos. Un ser vestido como de caballero medieval, un gordo repugnante de 80 con una barba de dos metros, un cuerpo pirceado en innumerables sitios y micropene... En fin, toda una galería de los horrores. El problema es que cuando fui a descargar las fotos me di cuenta que la opción estaba inhabilitada. ¡Qué infortunio! Por otro lado pensé que qué bien estaba lo de saber que tus fotos no iban a circular por ahí en cuanto un imbécil quisiese hacer un calendario con tu cara...

En cualquier caso las circunstancias me obligaron a reconducir el calendario y extraer las fotos de una página buscada en google. Francamente, las fotos que encontré no llegaban al nivel de las que había buscado yo, pero se quedaban ahí ahí. Una vez descargadas me dispuse a imprimirlas, pero oh Fortuna, la impresora estaba sin tinta! Entre blasfemia y blasfemia conseguí hacer un apaño para imprimirlas, pero lo de no tener tinta magenta no tuvo solución, y las fotos quedaron con un bonito tono amarillo-cyan que le daba a los cuerpos un aspectos si cabe más desagradable, lo que por otro lado en realidad ayudaba al efecto deseado.

Cuando las fui a pegar a las cartulinas de colores que había comprado descubrí el siguiente contratiempo: el tamaño de las cartulinas sueltas era DIN-A4 y el del cuadernillo “cómprate este que te va a salir más barato que sueltas” era tamaño folio, con lo cual tuve que hacer labores de reestructuración que me quedaron fatal. A estas alturas ya me estaba poniendo bastante nervioso, tanto que puse 30 días a Febrero y me quedé tan ancho.

Cuando hube acabado, esto es, unas 5 horas después de comenzar, decidí hacer una portadita que pusiese “The Official Patata’s Bear Calendar 2007” y me dije ¿Por qué no hacerla con letras recortadas de revistas que quedan muy guay? Efectivamente, la portada quedó una-hora-y-media-más-de-trabajo-en-mala-hora-se-me-ocurrió más guay.

Bueno, por lo menos ya había acabado. Ahora solo falta ponerlo todo junto... ¡Mierda! ¡Ya no puedo ponerle el canutillo! ¡Está todo cerrado! Me cagué en todo lo que se meneaba y en todos los muertos de la Patata, pero a grandes males, grandes soluciones: me armé con la pistola de silicona de mi madre y pegué los bordes con una tirita de papel pinocho rojo en el borde. Esta operación sólo me llevó media hora más, porque las cabronas de las cartulinas se empeñaban en no quedarse quietas y por tanto no pegar bien.

A las 9 y media, después de 7 horas de trabajo intensivo, di por finalizado el regalo. La fiesta empezaba en media hora y sólo me quedaba cenar, ducharme, ponerme el traje, envolver el regalo, preparar azúcar glás y llegar al Naranja. Fenomenal.

Como os podéis imaginar la velocidad de ingesta de la cena me sentó como una patada en el estómago y la ducha fue más que veloz. Vestirme se me complicó un poco porque no encontraba ni mis gemelos ni mi cinturón, pero al final se arregló con la inestimable ayuda de mi padre (que no entendía nada, por cierto). Mientras hacía todo esto puse la Thermomix para hacer el azúcar glás, pero debí dejarlo demasiado tiempo a máxima velocidad, porque cuando volví a la cocina dos minutos después y con un zapato puesto y el otro a medio poner, noté un tufillo a quemado y descubrí que el regulador se había fundido y no podía pararla. La desenchufé y me relamí de pensar en la hostia que me iba a dar mi madre por haber quemado la Thermomix consecuencia de la importantísima tarea de hacer sucedáneo de cocaína para atrezar una fiesta temática Doherty-Moss.

Llegué a la fiesta media hora tarde y en autobús, porque taxis ni olerlos, pero por lo menos llegué. Por supuesto no había ni Dior todavía, así que podía haber ido a la pata coja si hubiese querido, pero nadie me avisó...

El resto de la noche ya lo iría contando en otro momento o si acaso que lo cuente la Patata.

Besos en las ingles.

P.D. Por cierto, el regalo lo tuve que envolver pegando el papel con silicona caliente, porque por supuesto y en la línea del día, no había celo en casa. ¡Qué arte tengo, tía, qué arte!

5 comentarios:

Flat Eric dijo...

Qué arte de regalos, qué ganas de verlos.

Enhorabuena por tu comeback, por cierto.

He de comentar que si bien fui hecho un pincel a la cena de gala gracias a Ann, por suerte o por desgracia los congresos científicos no se rigen por leyes de protocolo y estética, y la noche del sábado triunfaron las cangrejeras y los polos roídos. Eso sí que es arte, tía.

farala dijo...

Bueno Flar, pero por lo menos tu fiste como Dior y los cánones estéticos mandan y aconsejan. Y ya'stá, Juanjo.

La verdad es que creo que no deberíais hacer ningún caso a Ann porque lo cierto es que su calendario, foto de un CULO ABIERTO incluida, quedó fastuosísimo.

Por mucho que el diga.

Charro dijo...

Felicitaciones a todos nosotros por tu esperado regreso.

Vaya, en tus últimos posts nos has demostrado que eres un "estuche de monerías", ...que con esto de tus habilidades manuales!!!!!!, deberías de cambiar tu modo de ganarte la vida, serías todo un exito.

Hugs

Charro

Ann O'Nadada dijo...

Flat: Tu te callas que ya he visto las fotos y no aguantaste la presion y te quitaste la chaqueta y la corbata. Eres una nenaza y te morirás hecho un pordiosero, y ya está!

Farala!: Bueno, la verdá es que al final quedó resulton, sobre todo bajo los focos del Naranja. Pero lo fastuoso fue tu ural con Sagrada Familia y grúa!

Charro: Me temo que no se lo que significa "estuche de monerías! pero supongo que es bueno, así que gracias :)

would dijo...

¿Echaste un chorritín de agua a la Thermomix con el azúcar? A que no.

Dios, qué ostión te daba mi madre.